Situémonos: Villa Francia, un asentamiento humano –como hay muchos dentro del radio urbano-, para nosotros una Población, por lo común poseedora de un conglomerado muy heterogéneo de habitantes pero, en este caso particular, también reconocida como reducto "tradicional" de ciertos grupos rebeldes y extremistas, asociados a la extrema izquierda política, violenta, que acostumbra a manifestarse públicamente en ocasiones como la reciente conmemoración del "Día del Combatiente". A estas alturas, casi nadie desconoce –salvo algunos, intencionadamente- que esta celebración suele terminar –también tradicionalmente- con al menos una víctima (revisar archivo histórico de la prensa escrita)
¿Previsible lo ocurrido?
En mi opinión, sí. En opinión de las Autoridades, al parecer ¡No! Simplemente, se trató de un hecho lamentable, que será investigado para establecer si hubo o no "negligencia funcionaria" (policíaca, samutaria) y, como siempre, caerá más de algún galón o profesional de "nivel medio", con una promisoria carrera, ahora bruscamente truncada; lo principal, salvar imágenes institucionales y gubernamentales al precio que sea. Me pregunto: ¿hubo negligencia funcionaria o lo que hubo realmente fue Imprevisión y Ausencia de Coordinación?"
Los episodios violentos ocurridos año tras año en Villa Francia deberían haber dejado, cuando menos, una lección: la reiteración de hechos como éste ameritan calificar anticipadamente este escenario como una situación de emergencia comunal "especial", algo similar a lo que se hace con ciertas confrontaciones deportivas, v.gr.: fútbol y como tal debería ser tratada. ¿Cuál es el ente oficial del Gobierno encargado de "prevenir situaciones de emergencia, planificar y coordinar los recursos necesarios para responder" apropiadamente en circunstancias como éstas? Los desórdenes sociales también son materia propia de la Protección Civil, no sólo la actividad sísmica, volcánica, las inundaciones y los incendios forestales. Talves me equivoque pero, entiendo que las funciones antes enunciadas le corresponde asumirlas a la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior (ONEMI) –al menos eso se lee en la "portada" de su sitio Web-, estando representada a nivel de Comuna por la "Dirección Comunal de Protección Civil y Emergencia" respectiva. Éste es el órgano de que dispone todo Municipio –como parte de la estructura nacional de Gobierno Interior- para atender situaciones de emergencia y el escenario archiconocido de Villa Francia habría reclamado adoptar medidas preventivas al respecto; entre otras, constituirse "en terreno" con un Centro de Operaciones de Emergencia (COE Comunal o Metropolitano), donde tendrían que haber estado reunidos los Mandos o Delegados correspondientes (Policía, SAMU, Bomberos, Servicios de Utilidad Pública, según se requiriese); es en este Centro donde se generan y establecen las "coordinaciones" necesarias que haya a lugar. ¿Pura teoría? Pero si así se manejan hoy emergencias como, p. Ej.: los incendios forestales en regiones o los accidentes con multiplicidad de víctimas en la carretera. ¿Y las especiales? ¡También!
Si ya existen experiencias exitosas al respecto en nuestro país ¿Qué pasó entonces con el caso de Villa Francia? ¿Por qué se redujo, aparentemente, la importancia del escenario citado a un mero operativo policial? De haberse instalado oportunamente un COE en el Sector, en prevención de lo que pudiese ocurrir, estoy convencido que las medidas a coordinar hubiesen fluido en tiempos más razonables y beneficiosos, para todos.
Sabido es que la función de coordinación resulta ser siempre una actividad muy compleja, en lo principal, debido a la diversidad de caracteres y celos interinstitucionales siempre presentes en un COE. La única manera de superar estas "taras", muy humanas pero totalmente inútiles e improductivas durante el desarrollo de una emergencia, es ejercitándose en el ejercicio del Mando Conjunto de manera inteligente, aportando cada uno "lo mejor" de sí, teniendo como objetivo prioritario, salvar vidas, al precio que sea.
No existen las emergencias pequeñas, dependerá de cuán bien se administren éstas el que no se transformen en una catástrofe. Una sola persona muerta, para una familia, también es una catástrofe.
Jorge Enrique Gorigoitía Gándara
Profesor - Especialista en Administración de la Prevención del Riesgo de Desastres



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